Una técnica entretenida y que da buenos resultados es la transferencia de fotos a un soporte sólido, generalmente madera. Puedes generar tus propios marcos y soportes fuera de los procesos industriales existentes como la impresión digital.

Si te gustan las manualidades y tienes maña puedes crear bonitos efectos y presentar tus fotografías de una forma distinta y creativa.

La técnica es simple y no requiere demasiados esfuerzos, así que decorar y regalar fotografía puede resultar mucho más barato, bonito y original con este procedimiento. Para ello sólo se requiere una fotocopia de la fotografía que queramos transferir, esto nos permite redimensionar la fotografía al soporte que queramos. La textura de la fotocopia dará un toque original a nuestra foto, recuerda que puedes realizar la fotocopia en blanco y negro y a color.

Existen dos opciones de transferencia, una a un soporte plano, como una tabla de madera y una transferencia a un objeto tridimensional, por ejemplo una caja.

Veamos la primera opción que es la más sencilla.

Para ello te hará falta disolvente, brocha, una fotocopia de la fotografía que quieras transferir y algo de paciencia. El disolvente universal puede ser cualquiera, como el aguarrás, gel decapante quita pinturas o dipistol sintético-graso. El soporte donde imprimaremos la fotografía debe ser poroso, principalmente madera, las planchas de contrachapado son una excelente opción y éste puede tener un forrado superior (sobre el que transferimos) con diferentes maderas (teka ukola, etc.). Hay que procurar buscar siempre maderas sin nudos ni resinas, en las que no penetraría el líquido transferidor. Yo he probado también con cartulinas de proyecto que son muy gruesas con buenos resultados. El corcho también puede ser una buena opción si no es excesivamente poroso o con textura.

Se debe situar la madera en un lugar horizontal, quedando bien firme, ya que si se tambalea no podremos sujetar el papel sobre ella; si la pusiésemos en posición vertical en el momento de aplicar el líquido éste chorrearía. La fotocopia que vayamos a usar debe tener la mayor cantidad de toner posible, que se vea nítida y con gran contraste.

Una vez situada la madera, se debe colocar sobre ella la fotocopia con la imagen a transferir encarada hacia ella y sujetarla firmemente para que no se mueva. Una vez realizado esto, tenemos diversas posibilidades en cuanto a utensilios para esparcir el líquido: brochas, rodillos, etc…, pero si lo que deseamos es que la imagen no sea modificada en exceso por el líquido, lo más adecuado será utilizar una muñequilla hecha con un paño que no destiña y que no sea excesivamente duro, ya que las brochas o los rodillos utilizan demasiado líquido a la hora de aplicarlo y nos producen efectos de aguada e incluso llegan a emborronar la imagen si es excesivo. Ten en cuenta que el resultado final será una imagen inversa del original, como reflejada en un espejo.

Frotamos sobre la foto con la muñequilla (nunca en exceso para no romper el papel), de forma uniforme y sin que se mueva, impregnando toda la superficie. Una vez hecho esto, levantamos el papel de la madera y en ella se encontrará la imagen. Es posible que las primeras veces no calculemos el líquido justo para transferir, por ello es aconsejable hacer unas pequeñas pruebas para adaptarlo. Podemos comprobar en medio del proceso cómo aparece el resultado levantando una esquina, siempre que no movamos el papel del lugar en el que se colocó desde un principio, por si hubiese que insistir de nuevo.

El resultado siempre conservará las vetas, arrugas, nudos y otros detalles de la madera, pudiendo incluir nuestras propias intervenciones en trabajos que lo requieran. Podemos también modificar o retocar lo ya ejecutado con lápices, ceras, pinturas, tintes o cualquier tipo de material con el que sea posible trabajar en la madera. Si la transferencia contiene errores, como ralladuras o raspones no te preocupes porque suelen quedar bien y dan un toque original.

Una vez obtenidas, las transferencias suelen estar generalmente bien adheridas a un soporte, pero para una mayor protección podemos aplicar sobre ellas algún barniz de acabado, que no altera la apariencia estética de la obra, pero sí ofrece una película que la resguarda de factores externos.

Con fotocopias en color los procesos citados no funcionan del mismo modo, ya que éstas contienen una capa de silicona que fija el toner y ello les hace actuar de manera diferente frente a los disolventes, puesto que éstos destruyen la capa de silicona y emborronan la imagen. Para transferencias de imágenes en color, si bien el proceso que se sigue es básicamente el mismo, conviene no obstante tener en cuenta algunas consideraciones previas. Esto nos obliga, cuando utilicemos los agentes transferidores, a deshacer previamente dicha película protectora. El gel decapante resulta el disolvente más efectivo para este tipo de fotocopias. Para utilizarlo correctamente debe aplicarse mediante brocha o pincel una fina capa del mismo a la madera (nuevo soporte de la transferencia). De esta forma, la película de silicona entra en contacto con el disolvente eliminándolo, a la par que transfiere la imagen mediante frotamiento con la ayuda de una muñequilla.

Otra opción para transferir fotocopias a color realizarlas en ‘papel transfer’ y planchar sin demasiado calor y presionando con un ritmo continuo la fotocopia (con la imagen hacia el soporte), de esta manera la imagen quedará transferida. Un dato recomendable, que facilita el trabajo, es el realizar la transferencia con fotocopias hechas en ese momento.

 

Opción dos. Transferir a un soporte con volumen

Sobre una fotocopia color o blanco y negro aplicar al menos 5 capas (cruzadas entre si), de Liquido de Transferencia MIR , dejando secar bien entre capa y capa. Las capas deben ser delgadas y aplicadas con un pincel ancho y de pelo suave para evitar dejar marcadas las pinceladas. Es aconsejable anotar en algún sector de la fotocopia cada capa que se aplica para no olvidar aplicar ninguna.

Una vez aplicadas las 5 capas del barniz, dejar secar bien el trabajo (al menos 1 hora). Debe quedar totalmente transparente, lo cual indicará que el líquido de transferencia se ha polimerizado en su totalidad.

Elegir un recipiente en el cual se pueda introducir la fotocopia ya tratada con el líquido de transferencia MIR. Agregar agua del grifo, preferentemente a temperatura templada, y luego colocar la fotocopia de tal forma que quede “flotando” en la superficie del agua. No hay que sumergirla. Colocar con la fotografía hacia arriba.

Transcurridos 15 ó 20 minutos retirar la fotocopia del recipiente con agua y colocarla boca abajo sobre una superficie limpia y rígida, preferentemente una mesa de mármol ó cristal. Utilizando la yema de los dedos proceder a retirar (con cuidado), la pulpa de papel del anverso de la lámina. Es conveniente humedecerse la yema los dedos frecuentemente para facilitar el trabajo.

Retirar la totalidad de la pulpa de papel de la imagen transferida. De ser necesario, humedecer continuamente la pulpa del papel para evitar roturas. Repetir esta operación las veces que sea necesario hasta lograr retirar toda la pulpa de papel y obtener un film transparente con la imagen transferida.

El film obtenido con la imagen ya transferida puede guardarse entre dos hojas de papel absorbente, en un lugar seco y fresco, por tiempo indefinido.

Limpiar bien la superficie sobre la cual se ha de colocar el film, y aplicar una mano abundante del Liquido de Transferencia.  Antes de que seque deberemos aplicar el film, tratando de evitar la formación de burbujas de aire, para ello lo repasamos con un paño suave desde el centro a los laterales, realizando un movimiento circular.

Si fuera necesario, recortar los sobrantes del film que excedan del soporte elegido.  Utilizar el Líquido de Transferencia a modo de adhesivo para fijar las partes que lo necesiten.

A modo de barniz protector puede utilizarse el mismo Líquido de Transferencia, aplicando una mano delgada del mismo con un pincel de cerda suave. De ser necesaria una mayor protección del trabajo podemos utilizar: Barniz Acrílico Brillante, Mate ó Satinado MIR, o el Barniz Pioliuretánico al Agua MIR.

El barniz Poliuretanico al agua MIR brillante o mate, impermeabiliza el trabajo prolongando la vida útil del mismo. Sobre la transferencia es posible aplicar colores acrílicos, colores al óleo, pastas de modelar, ó impastos, para utilizar diversas técnicas.

¡Suerte con tus resultados y que te diviertas!

Gracias a Elsie Larson, Garón y a Manos maravillosas por su aportación.