Rafael Sanz Lobato es un puente entre la nueva vanguardia neorrealista de la posguerra y los métodos de observación fotográfica posteriores al 68″.
Lobato pertenece a una generación perdida que no siempre obtuvo la relevancia merecida. Premio nacional de fotografía en 2011 nació en Sevilla en 1932 y siempre estuvo muy vinculado al mundo de la fotografía. En 1964 ingresó en la Real Sociedad Fotográfica y en 1966 fundó el grupo La Colmena junto a otros fotógrafos como Carlos H. Corcho, Sigfrido de Guzmán, Nieto Canedo o Donato de Blas. Unos años más tarde se involucró en otro grupo, el llamado Grupo 5, en el que compartía experiencias con Corcho, Vila Masip, Sanchis Soler y Juan Antonio Sáenz.
Lobato desarrolló desde el principio una fotografía centrada en escenas costumbristas del campo, tradiciones festivas y el retrato, siendo pionero del documentalismo fotográfico en nuestro país. Cuenta con una obra de gran nivel desde una óptica clásica y con especial observación del hecho retratado, decantándose por un planteamiento intimista, que capta los personajes que se preparan para la Semana Santa o que asisten a un entierro.
Desarrolló un excelente y coherente trabajo a lo largo de su vida, incluso convirtiéndose en maestro de otros fotógrafos ya que es notoria su influencia en la obra de Cristina García Rodero, pero aún así es un autor poco conocido por el gran público. De ahí su definición de artista a contracorriente.
Así, mientras en los años 70 se impuso un tipo de fotografía experimental, dejando de lado cualquier otra corriente, Lobato prefirió mantener su creación independiente, perseverando en su modo de trabajar aunque ello implicara quedarse al margen. Es así como creó una trayectoria propia y personal, un estilo propio, ahora ampliamente reconocida en el mundo de la fotografía.
Otros fotógrafos que te interesarán:
- Santos Yubero. Crónica fotográfica de medio siglo de vida española
- Diego González Ragel. Reportero gráfico
- Francesc Català Roca

